El ajedrez es un mundo maravilloso e ilimitado. Todos sabemos de los valores pedagógicos que aporta: ayuda a desarrollar la capacidad de decisión y, por ende, a madurar. También favorece el desarrollo de la capacidad espacial, supone un entrenamiento mental divertido y, además, ayuda a sociabilizar. Es clara la utilidad que tiene el ajedrez para todos. No sólo en la infancia, sino para todas las personas que desean potenciar/mantener sus destrezas mentales. Sin embargo el ajedrez tiene un componente de dificultad que, con frecuencia, dificulta el acceso a su conocimiento a muchos niños y niñas. En la literatura ajedrecística hay muchas obras dedicadas a estadios superiores del juego que interesan a los jugadores ya avezados. Pero, ¿qué hay de las personas que quieren iniciarse en su aprendizaje? Este libro se propone cubrir esa parcela, una parcela en la que apenas encontramos bibliografía y que, sin duda, es básica para el fomento y desarrollo del juego-ciencia.