Durante toda la historia del ajedrez, los grandes campeones han sido aplaudidos de manera entusiasta por el público, han dictado las modas de su tiempo, pero, aún más importante, han proporcionado prosperidad con una riqueza de material de estudio de inestimable valor. Claramente, cada uno de ellos tuvo sus propias especialidades, ciertos territorios donde actuaron como auténticos virtuosos, modos específicos de jugar que llegaron a ser proverbiales.
Cada capítulo de este libro se centra en la manera en que un gran jugador trató posiciones simplificadas con un cierto equilibrio material (por ejemplo, alfil contra caballo, pieza menor contra torre, dama y torre contra dama y torre). La única excepción consiste en el capítulo dedicado a Viktor Korchnoi, el cual en cierta manera es un resumen del resto del libro.